La Parashá de la semana a menudo nos lleva al monumental momento en que la Palabra divina fue revelada de manera colectiva y sonora. Este evento, descrito en el Tanaj, no fue un simple mensaje; fue una manifestación directa de la voluntad superior, audible y palpable para todos. La Palabra no solo comunica, sino que establece, ordena y define la realidad. Su pronunciación marcó un hito fundamental en la relación entre el Creador y la existencia, sentando las bases de toda instrucción futura.
Desde una perspectiva hebrea, la Palabra tiene un poder formativo. No es un concepto abstracto, sino una fuerza creativa que da origen y dirección. Cada precepto contenido en esta Palabra es una expresión de amor y sabiduría, diseñado para guiar hacia una vida de plenitud y armonía. Este estudio nos permite apreciar cómo la precisión del lenguaje original hebreo imbuye a cada vocablo de un significado profundo, revelando capas de intención y propósito que son eternas.
Así, la reflexión sobre esta Palabra fundamental nos invita a escuchar con atención renovada. Nos desafía a internalizar su poder y a permitir que su verdad moldee nuestras acciones y decisiones. La Parashá semanal nos recuerda que la fuente de toda sabiduría reside en esta Palabra eterna, que sigue resonando y ofreciendo guía inquebrantable para aquellos que buscan vivir en alineación con el propósito supremo.
