La Parashá Mishpatim (מִשְׁפָּטִים), que sigue a la revelación en el Sinaí, es a menudo una de las más ignoradas, ya que se enfoca en las leyes. Sin embargo, un estudio detallado revela que estas leyes son mucho más que simples reglas; son el corazón de la ética y la justicia social del judaísmo, diseñadas para construir una sociedad compasiva y equitativa.
Leyes que Protegen al Vulnerable: Mishpatim contiene leyes para proteger a los más vulnerables de la sociedad: el esclavo hebreo, el extranjero, la viuda y el huérfano. Por ejemplo, la Torá le da al esclavo hebreo la opción de ser liberado después de seis años. El extranjero es protegido con la ley: «No oprimirás al extranjero, pues extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto». Esta frase se repite en toda la Torá, recordándonos que la empatía debe ser la base de nuestras leyes.
El Límite del Castigo: Las leyes de Mishpatim no solo protegen a las víctimas, sino que también imponen límites al castigo. Por ejemplo, la ley de «ojo por ojo» no se interpreta literalmente. En la tradición judía, significa que el castigo debe ser proporcional al daño. Su intención es establecer un sistema legal que evite la venganza y promueva la restitución.
El Préstamo y la Caridad: Mishpatim también contiene leyes sobre los préstamos. Prohíbe la usura (cobrar intereses) a un hermano israelita, y ordena que si tomas la prenda de un pobre, como su capa, debes devolvérsela al anochecer. Esto nos enseña que la economía debe estar al servicio de las personas, y no al revés. La justicia económica es una obligación moral.
Conclusión: La Parashá Mishpatim es un recordatorio de que la fe no puede existir en un vacío. La Torá nos enseña que una sociedad piadosa es una sociedad justa. Sus leyes, aunque antiguas, son un modelo para el mundo de hoy, que nos invita a construir sistemas que protejan a los vulnerables y que pongan la compasión en el centro de nuestra justicia.
