En el mundo moderno, estamos siempre «encendidos»: notificaciones, correos electrónicos, noticias constantes. A menudo, anhelamos una pausa. Para el pueblo judío, esa pausa tiene un nombre y una tradición milenaria: el Shabat. Más que un simple día de descanso, es un regalo semanal.
¿Qué es el Shabat? El Shabat (del hebreo Shabát, que significa «cesar» o «descansar») es el día de reposo sagrado, que comienza al atardecer del viernes y termina al atardecer del sábado. Es uno de los mandamientos más importantes de la Torá y se celebra en conmemoración de la creación del mundo, cuando Dios «descansó» en el séptimo día.
Más que un descanso: Una Desconexión Intencional El Shabat no es solo dejar de trabajar. Es un tiempo de desconexión intencional de las actividades del mundo material para reconectar con lo espiritual. Se desconectan los aparatos electrónicos, se evita el comercio y se suspenden las tareas de la semana. Esta «desconexión digital» es algo que el mundo actual busca desesperadamente.
¿Qué hacemos durante el Shabat?
- Reconexión Familiar: El Shabat es un tiempo para estar con la familia. La cena del viernes es un momento especial, con velas, pan (
Jalá) y vino. - Oración y Estudio: Las familias asisten a la sinagoga para rezar y se dedican tiempo a estudiar la Torá.
- Comunidad y Reflexión: Es un momento para visitar a amigos y reflexionar sobre la semana que pasó. Se trata de nutrir el alma y fortalecer los lazos comunitarios.
Conclusión: En un mundo que nos exige estar siempre productivos, el Shabat nos enseña el valor de la pausa. Nos recuerda que nuestra valía no está en lo que hacemos, sino en lo que somos. Es un regalo atemporal que nos invita a recargar energías y a vivir el momento, y es una lección de vida que todos podemos adoptar.
