Bereshit (Génesis 1:1-6:8) es la primera porción de la Torá. Su nombre, que significa «En el principio», nos invita a reflexionar sobre los orígenes del universo y, más importante, sobre nuestro propio propósito. En esta Parashá, Dios crea el mundo a partir del caos, y en ese acto, nos da una lección fundamental para la vida.
El Poder de las Palabras: La Torá nos dice que Dios creó el mundo con palabras: «Y dijo Dios: Hágase la luz». Esta es la primera y más poderosa lección de Bereshit. Nos enseña que nuestras propias palabras tienen un poder inmenso para crear o destruir. Como seres humanos, somos los únicos con la capacidad de nombrar las cosas, de darles identidad. ¿Cómo usamos nuestras palabras para construir y no para derribar?
El Sábado como Punto de Descanso: Después de seis días de creación, Dios descansa en el séptimo, el Shabat. La Torá nos dice que lo bendijo y lo santificó. Esto nos enseña que el descanso no es un lujo, sino una parte sagrada de la vida. Para un mundo que valora la productividad constante, el Shabat nos recuerda que somos más que lo que producimos. Es un tiempo para celebrar la creación y nuestra propia existencia.
La Responsabilidad Humana: En el relato de la Creación, Dios le da al ser humano la tarea de «dominar» y «cuidar» la tierra. Esta dualidad es crucial. No se trata de un control sin límites, sino de una mayordomía responsable. Somos los guardianes del planeta. Esta Parashá nos llama a cuidar del medio ambiente, a ser conscientes del impacto que tenemos en el mundo y a usar nuestros talentos para mejorarlo.
Conclusión: Bereshit no es solo una historia antigua. Es un manual para la vida. Nos enseña a ser conscientes de nuestras palabras, a valorar el descanso y a asumir la responsabilidad de nuestro rol como cuidadores de la creación. Es un recordatorio de que, en cada acto, tenemos la oportunidad de continuar el proceso de la creación divina.
