Cuando escuchamos «Pascua», muchos pensamos en las vacaciones de primavera. Pero la Pascua Judía (Pésaj) es una festividad que celebra la libertad, la resiliencia y la memoria de una de las historias más poderosas de la humanidad. Es mucho más que una cena festiva; es una experiencia que nos invita a recordar de dónde venimos y a valorar la libertad que tenemos.
¿Qué es Pésaj? Pésaj conmemora la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto, hace más de 3.000 años. La historia, narrada en la Torá, cuenta cómo Moisés lideró a los israelitas hacia la libertad, con la ayuda de milagros divinos. El nombre «Pésaj» significa «pasar por encima», en referencia a la décima plaga, cuando el Ángel de la Muerte pasó por encima de las casas de los israelitas.
La Cena del Séder: Una Experiencia para los Sentidos El momento central de Pésaj es la cena del Séder, que se celebra las dos primeras noches de la festividad. Es una cena ritual en la que se sigue un libro especial llamado la Hagadá. La cena está llena de simbolismo:
- Matzá: Pan sin levadura, que simboliza la prisa con la que los israelitas salieron de Egipto (no hubo tiempo para que el pan levara).
- Hierbas Amargas: Representan la amargura de la esclavitud.
- Agua Salada: Simboliza las lágrimas que derramaron los esclavos.
- Jaro`set: Una mezcla dulce de frutas y nueces que representa el mortero usado para construir las ciudades del faraón.
¿Por qué es relevante hoy? La historia de la liberación no es solo para el pueblo judío; es una historia universal de esperanza y resiliencia. Nos enseña que la libertad no es un derecho automático, sino algo que debe ser valorado y protegido. Pésaj nos invita a reflexionar sobre las «esclavitudes» modernas (hábitos, miedos, limitaciones) y a buscar nuestra propia liberación.
Conclusión: La próxima vez que escuches sobre la Pascua Judía, recuerda que se trata de mucho más que una cena. Es una historia de valentía, milagros y la poderosa idea de que todos merecemos ser libres.
