Cuando pensamos en dar dinero a los necesitados, la primera palabra que nos viene a la mente es «caridad». Sin embargo, el judaísmo usa una palabra distinta y mucho más profunda: Tzedaká. Si bien se traduce a menudo como caridad, su verdadero significado es «justicia». Este pequeño cambio de palabra nos enseña una lección enorme sobre cómo ayudar a los demás.
¿Qué es Tzedaká? La palabra Tzedaká viene de la raíz hebrea Tzedek, que significa «justicia» o «rectitud». En el judaísmo, dar a los menos afortunados no es un acto opcional de bondad, sino una obligación de justicia. ¿Por qué? Porque la Torá nos enseña que la riqueza no nos pertenece por completo. Tenemos el deber de redistribuir una parte para corregir las injusticias sociales y asegurar que todos tengan lo que necesitan para vivir.
Caridad vs. Justicia
- Caridad: Suele ser vista como un acto de generosidad que surge de la compasión. Es un acto voluntario.
- Tzedaká: Es un acto de justicia y una obligación moral. No es algo que hacemos para sentirnos bien, sino algo que hacemos porque es lo correcto.
La Torá nos dice que «si hay un menesteroso entre tus hermanos… no endurezcas tu corazón» (Deuteronomio 15:7). No es un «si quieres», sino un «debes».
Aplicando Tzedaká en la vida moderna El concepto de Tzedaká nos desafía a pensar en cómo podemos corregir las desigualdades. Va más allá de dar dinero:
- Dar de tu tiempo: Ser voluntario en una causa que te importe.
- Usar tu voz: Abogar por leyes o políticas que busquen la justicia social.
- Promover la igualdad: Tratar a todas las personas con dignidad y respeto, sin importar su condición social o económica.
Conclusión: La Tzedaká nos enseña que ayudar a los demás no es un favor, sino una responsabilidad que tenemos como seres humanos. Al practicarla, no solo mejoramos la vida de los demás, sino que también contribuimos a construir un mundo más justo.
