Pinjas: El Celo por la Paz y el Pacto de Shalom

La Parashá de esta semana, Pinjas (Números 25:10 – 30:1), empieza en un momento tenso: el pueblo de Israel acaba de atravesar una crisis moral y espiritual en el desierto de Moab. En medio de ese caos, un hombre llamado Pinjas actúa con una decisión que detiene una plaga y cambia el rumbo del pueblo. Lo sorprendente no es solo lo que hizo, sino lo que Dios le entrega después: un pacto de paz.

¿Qué sucede en la Parashá Pinjas?

Después de la intervención de Pinjas, Dios le otorga lo que el texto llama “brit shalom”, un pacto de paz, junto con un sacerdocio eterno para él y su descendencia (Números 25:12-13). A primera vista puede sonar contradictorio: ¿un acto de celo recompensado con paz? Pero esa aparente tensión es, precisamente, el corazón de la enseñanza de esta Parashá: la verdadera paz no es la ausencia de conflicto, sino el resultado de actuar con justicia incluso cuando es incómodo.

La Parashá continúa con un segundo censo del pueblo antes de entrar a la Tierra Prometida, y con un episodio poco común: las hijas de Zelofjad se presentan ante Moshé para reclamar la herencia de su padre, que había muerto sin hijos varones. Su caso establece un precedente legal sobre la herencia de las mujeres en Israel (Números 27:1-11).

El Pacto de Paz (Brit Shalom)

La palabra hebrea Shalom viene de la raíz Sh-L-M, que significa “completar” o “estar íntegro”. No es simplemente la ausencia de guerra o discusión: es un estado de plenitud, donde las cosas están en su lugar correcto. Por eso el pacto que recibe Pinjas no es un premio por violencia, sino el reconocimiento de que su actuar restauró el orden y la integridad de la comunidad.

Esta idea del Shalom como plenitud, no como simple calma, es una de las claves para entender cómo la Torá ve la justicia: no se trata de evitar el conflicto a toda costa, sino de restaurar lo que está roto.

Las hijas de Zelofjad: justicia también es Torá

El pedido de las hijas de Zelofjad es notable porque Moshé no responde desde su propio criterio: lleva el caso directamente ante Dios. La Torá valida su reclamo y establece una nueva ley de herencia. Es un recordatorio de que la justicia bíblica no es estática: responde a situaciones reales, con personas reales, y está dispuesta a ajustarse cuando la equidad lo requiere.

Lo que esto significa para nosotros hoy

Pinjas nos desafía a pensar en qué tipo de paz buscamos. Es fácil confundir Shalom con “no tener problemas”, cuando en realidad la Torá lo presenta como el fruto de vivir con integridad, incluso cuando eso implica tomar decisiones difíciles. Y el caso de las hijas de Zelofjad nos recuerda que la justicia de Dios tiene espacio para escuchar, revisar y restaurar.

Esta semana, en nuestro encuentro de Shabat profundizamos en estos dos temas y en cómo se conectan con las enseñanzas de Yeshúa sobre la paz y la justicia. Te invitamos a ver el video completo arriba y a compartir tus reflexiones en los comentarios.

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